
El toro, con el cuerpo inane del torero en el mismo corral, no hizo por él.
«Por la mañana toreamos un toro en la plaza y luego lo pasamos a un corral grande que tenemos en la finca. Mi padre estimó oportuno pasar al animal a otra zona en la tarde noche del sábado. Se subió a la parte alta del corral, en el que estaba el toro, perdiendo el equilibrio por lo que cayó de lado desde una altura de unos tres metros y medio, perdiendo el conocimiento por el golpe sufrido y el dolor que tenía. Mi madre, preocupada por la tardanza en regresar de mi padre, se acercó al corral y lo vio tendido en el suelo. De forma inmediata intentó ayudarle con el toro a unos tres metros, aunque afortunadamente el animal no atacó, tal vez porque era prácticamente de noche y no se diera cuenta de la situación», manifestó Dámaso González Tarruella.
«Fue algo espantoso y una situación de auténtica angustia al ver a mi marido sin conocimiento tendido en el suelo y sangrando por la cabeza a unos metros de un toro que afortunadamente no hizo nada por nosotros. Los médicos nos dijeron en la visita de ayer por la mañana que la recuperación va bien y esperan que no haya complicaciones», se sinceró Feli Tarruella.
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