jueves, 24 de noviembre de 2011

Pasan y pasan los niños de Huelva camino del festival, que pena que no vayan camino de los toros

Desde el pasado lunes es continuo el trasiego, niños, niñas, jóvenes profesoras monísimas, maestros con piercings, antiguos enseñantes con monóculo. Hay cuadros entrañables, los niños de la mano por parejas, otros agarrados a una maroma, algunos van cantando. Admirable la responsabilidad de los maestros, que cuidado ponen, que cariño y que paciencia.
Pasan los grandes, los chicos, los medianos, unos con uniforme de colegio concertado, con minifalda de lolita las púberes, muchos con esa horrible moda de presidario, otros con pija uniforme de colegio privado del vídeo del PSOE, unos de Huelva capital y otros de la provincia. Todos pasan caminito del festival de cine, por cierto las películas se emiten en ese engendro del Acualón, "Centro comercial con multicines", que añoranza de los viejos cines grandes, con fila de los mancos y con eco.
Allí la chavalería ve películas de toda índole, muchas subvencionadas por el mismo estado que ahora subvenciona el certamen, que se financia con las entradas y convenios con los colegios, que se pagan con el dinero de todos. El ánimo de los niños es el mejor, entre un día
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
"mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón ".



que decía el menos taurino de los Machado, antes del rollo de "Conocimiento del Medio", o viendo cine, no hay color. En la sala y en el camino hacen el cafre, saltan, de divierten, se cultivan, se aficionan y se entretienen. A mi hijo le ha tocado ver "Entre Lobos". viene como loco, "Papá, Papá, en la película se jartan de decir picardías".
Pena, me da mucha pena, que nuestros niños no acudan en esa eterna procesión a las plazas de toros. ¿Sabéis algo de las "cancelas abiertas"? o sólo fue otra mamandurría temporal para algún vividor que todos conocemos y tiene pocos pelos de tonto. Como siempre en la fiesta brava, además de los maestros retroprogres, del estado waltdisneidiano, de lo políticamente correcto, el enemigo está en los empresarios miserables que  no se atreven a regalar entradas, de los taurinos que no ven más allá de una tarde o una temporada.
No crean que dentro del festival de cine iberoamericano los estudiantes ven las películas que se presentan a concurso. No, el festival programa sesiones especiales y horario ad hoc para que los colegios puedan incluirlas dentro de su horario académico.
Cuantas ideas se nos ocurren ¿verdad? para promocionar la fiesta brava,  que tiene mil matices para enamorar, para enseñar, para cultivar, para abrir las mentes y los corazones de los chavales.
Un día al cine y otro día a los toros, que fácil, que difícil   

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