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viernes, 16 de septiembre de 2011

Las medias negras de Padilla.

En Nimes en la corrida del hierro de Eduardo Miura se dio la circunstancia de una doble confirmación de alternativa en tierras francesas de dos matadores españoles,
Ángel de la Rosa y Javier Castaño que compartian cartel con Juan José Padilla para oficiar la ceremonia, primero como padrino y después como testigo y que lucío un original terno con las medias negras .


Se dice que para gustos colores, pero Uds. seguro que estarán conmigo tras ver las fotos en que afea el traje en demasía, las medias como es tradicional son rosas en las corridas normales y blancas en las goyescas y estas nuevas en negro quizás sean propicias para días de luto personal pero nada más.

Uds qué opinan ?
















lunes, 5 de enero de 2009

El Tremendo en la Plaza de Toros de Huelva

Otra anécdota onubense de Joaquín Herrera del Rey, en esta ocasión del picador, diz que de la tierra Camilo González, " el Tremendo".

Foto Paco Bolaños

Hace casi un siglo actuaba en la plaza de toros de Huelva el popular y modesto picador de la localidad Camilo González el Tremendo. Se lidiaba una novillada grande y con mucho poder. El cuarto astado que salió aquel día era una catedral. Bravo de una pujanza extraordinaria y con leña en la cabeza.
Cuando llegó el momento de picarlo Camilo, un tanto pálido, dirigióse en busca del terrible morlaco, pensando lo poco que iba a durar encima de la cabalgadura. En efecto, en una pavorosa acometida arremetió el cornúpeta contra caballo y jinete, levantando a ambos. El Tremendo se dio una formidable costalada, quedando en la arena medio conmocionado.El público aplaudió la bravura y fuerza de tan hermoso novillo, deseando se le pusiera la segunda vara.Los monosabios levantaron del suelo al muy magullado Camilo y con toda presteza lo subieron al caballo, pero con los nervios y la precipitación lo subieron montado al revés.
Nuestro hombre atónito y atontado intentó agarrarse al cuello del caballo en el momento que un monosabio le decía: «al toro Camilo que no ha sido ná...»Abrio los ojos El Tremendo y exclamó desde su asombro: «que no ha sido ná, ¡mardita sea! y le ha quitao er toro la cabeza ar caballo...»

viernes, 2 de enero de 2009

Anécdotas taurinas. Brindis

Nos manda Luís González una serie de siete anécdotas a cual más jugosa recabadas y contadas deliciosamente por Joaquín Herrera del Rey.
La primera y con el título de Brindis tiene por protagonista pasivo al onubense José Pérez de Guzmán.
¡Va por vds!

En cierta ocasión, toreando en Zaragoza, Ignacio Sánchez Mejías le brindó un toro a su buen amigo José Pérez de Guzmán, un onubense muy entusiasta del toreo enterizo y emocionante de Sánchez Mejías.– Te brindo –le dijo– la muerte de este toro... y espero que la Virgen, la nuestra, la del Rocío –recalcó–, no ésta, la del Pilar, me ayude.En la plaza se armó la de San Quintín. «Ha menospreciado a la Pilarica», gritaban los maños, justamente enojados.Antonio Conde, que acostumbraba a contar a don Gregorio Corrochano las incidencias de las corridas, le puso al ilustre cronista de ABC este telegrama:«Ya sabrá usted lo ocurrido en Zaragoza. Es que ya exponemos hasta en los brindis.»

Otra al relance
Un novillero que debutó en Murcia brindo por Murcia y los Murciélagos....

miércoles, 18 de junio de 2008

De como convertir un aficionado en un taurino

Me contaba Pepe Cháves una historia que se repetía con harta frecuencia en las doce vueltas a España que dio con Miguel Báez Spinola.Creo que sirve para definir y clasificar a los taurinos, esa gente que pulula alrededor del toro, que pretenden gozar siempre de pases de callejón, que no son pero siempre están, están en las habitaciones de los hoteles, en las comidas de la cuadrilla, en los sorteos, están... hasta en la sopa. Y pasa como con el tonto del pueblo, en cada pueblo hay uno, por chico que sea siempre hay uno, es más, cuanto más chico sea el pueblo más tonto suele ser. pues con el taurino igual, cuanto más chico es el pueblo más taurino es el nota.

La historia reiterada empezaba el primer año que Litri toreaba en una plaza cualquiera, daba igual un pueblo que una capital con metro. Pepe, como organizador de toda la logística del torero organizaba el transporte a la plaza, entonces no estaban tan de moda las furgonetas como cochecuadrilla y el desplazamiento del hotel a la plaza lo hacían matador y banderilleros con el chofer, los picadores, mozos, ayuda se buscaban otro vehículo. Solía el ayuda comentarlo en el hotel o cafetería y era lo más probable que surgiera algún candidato al que por toda entrevista de trabajo se le hacía una doble pregunta siempre por este orden:

¿Tiene usted coche? ¿es usted aficionado? y no pasaban más dos recomendados antes de que algún aficionadillo se prestará al porte.

Pepe, en agradecimiento, solía atenderlo con una invitación para el festejo. Todo eran loas, buenas palabras, orgullo y disposición del eventual chofer. Acabado el festejo, vuelta al hotel, el servicial personaje ayudaba a bajar los bártulos, y despedida entusiasta del nuevo seguidor del torero de Huelva.

Al año siguiente, misma ciudad, mismo hotel y el aspirante a taurino esperaba con ansias la llegada de la cuadrilla, saludos afables y brindaba el auto para el traslado, sólo había un problema, quería invitar a "mi señora, que es mucho del maestro", Pepe Cháves, sonreía, intentaba recordar el nombre del fijo eventual y acababa accediendo como no podía ser menos. Ya era uno más de la cuadrilla, gastaba bromas, saludaba al maestro con harta efusión y vivía su momento de gloria al llegar a la puerta de cuadrillas y decirle al portero "vengo con el Litri". Su disposición para el trabajo solía decrecer, su afán de ayudar disminuía este segundo año inexorablemente.

El tercer año, el taurino, sí ya taurino con todas las de la ley, saludaba a la cuadrilla incluso con besos, con el maestro la intimidad llegaba al abrazo, al mozo de espadas, casi ni lo miraba y cuando llegaba el momento de "hablar de lo nuestro", en palabras de profesional sus exigencias sindicales pasaban por las entradas de la señora y del niño que, claro, "había crecido y era mucho del Litri", además lo suyo debía ser un pase de callejón "por si hay que indicarle al maestro el pitón bueno del toro", y dos mil duros por que luego de la corrida tenía que lavar el coche, "que los picadores fuman y se pegan peos tremendos". El momento clave, el verdadero paso del Rubicón de hombre de la calle, de aficionado a taurino llegaba en el momento en que el individuo decía indefectiblemente a la vuelta de la plaza, "hemos(sin duda plural mayestático) cortado dos orejas, lástima de la espada si no volvemos a hombros al hotel".

Ya era un taurino, los años sucesivos el personaje en cuestión cambiaba de trabajo , de coche de "señora", llegaba la tarde de los toros al hotel con un clavel en la solapa y un puro del quince, y se acercaba, ya no al mozoespá sino al matador o al apoderado a por su pase de callejón, donde sin lugar a duda, en el lugar dispuesto para indicar su cometido rezaría, "TAURINO" por la gracia de Dios y que sea por muchos años.

Por eso Pepe, con su socarroneía y su visión a largo plazo, sonreía cuando llegaba a una nueva plaza y se repetía incansable el ritual que empezaba con la clásica doble pregunta:

¿Tiene V coche? ¿es usted aficionado? si la respuesta a ambas preguntas fuera positiva nuestro Pepe podía responder tranquilamente.

"pues lo voy a convertir en un taurino"

domingo, 1 de junio de 2008

Dos orejas para Ventura ¿por error?

Errores de hecho y de derecho en la Maestranza

Dos tipos de fallos admite nuestro ordenamiento jurídico en la aplicación de la ley, los de hecho y los derecho.
 
Nos cuentan nuestras fuentes que el presidente de la corrida celebrada en la Maestranza el pasado jueves 22, con motivo del Corpus, no quería dar dos orejas al bravo de Diego Ventura. Me cuentan que los nervios por la proximidad del rey, la plaza llena, el despliegue de medios y cuerpos de seguridad..., sea lo que sea, el presidente saco el pañuelo y lo guardó tan pronto que él mismo entendió que el gesto no había sido apreciado por el público, los alguacilillos..., y ante la duda decide sacar el pañuelo de la primera oreja otra vez, suponiendo que fueran distinguibles los pañuelos que premian la primera oreja y la segunda oreja, una especie de "me reafirmo en la oreja", que fue interpretado como la concesión del segundo trofeo.
 
Por tanto no se trataría de un error de derecho, sobrevalorar la faena del portugués de la Puebla del Río como merecedora de dos orejas, sino de un error de hecho, el lío comentado de los pañuelos.
Para entendernos, el juez de un caso puede equivocarse en su apreciación y condenar a un delincuente a una pena de seis meses cuando lo ajustado a derecho hubieran sido tres, por ejemplo por no apreciar un atenuante u olvidar tener en cuenta una prueba. Parece un error humano, posiblemente resuelto en una instancia superior. pero imaginemos que el juez se equivoca al transcribir la pena y en lugar de tres meses condena al reo a trece por un error de imprenta, un error de hecho.
 
No se si me tranquiliza pensar que el exceso de la segunda oreja fue debido a un error material en lugar de un error de concepto de don Gabriel.
 
Pues si esto es lo que pasó, que no me resulta extraño después de ver a Trigo corriendo hacia el desolladero a por el segundo apéndice, pues si fue esto lo que sucedió, sólo se me ocurre comentar: "Joder que tropa" en palabras de Romanones. Sólo el amigo Murillo se salva de errores de bulto en esta desafortunada etapa para la presidencia de la Maestranza. Me ciega la amistad..., es posible, que alguien me lo demuestre.

miércoles, 21 de mayo de 2008

PASCUAL MARQUEZ Y "FAROLERO" DE CONCHA Y SIERRA

Estamos ya en 1941. En mayo, mes trágico para los toreros. Para el día 18 se ha anunciado en Las Ventas de Madrid el siguiente cartel: Seis soberbios toros de Concha y Sierra para Fernando Domínguez, Rafael Vega Gitanillo de Triana y Pascual Márquez.
Recurro a mis viejas páginas del Dígame donde K-Hito ha titulado su crónica: Dunquerque. Y escribe: «...¿Qué pasó en el ruedo? ¿Hubo desbandada? ¿Volaron los "stukas" sobre el ruedo de Las Ventas? Dunquerque, Dunquerque.
Un torero todo valor, tesón y decoro -Pascual Márquez- trueca el éxito definitivo por la cornada gravísima. Lo cogió el tercer toro al iniciar el sevillano un lance de capa (le descubrió el viento). Le clavó el asta en el pecho y lo volteó en una pirueta trágica marrón y oro».
Sobre las vísperas de la corrida hay versiones distintas: Algarra-Fuentes en un libreto cuenta: Pascual Márquez estuvo en el cerrado de Concha y Sierra. A caballo, entre el ganado, le causó extrañeza como le miraba «Farolero», un toro de pelo cárdeno marcado con el número 52. Tuvo la necesidad de esquivarle. No le gustó y encargó fuese desechado de la corrida. Antes de hacer el paseo le preguntó a un banderillero qué toros le habían correspondido y al decirle éste el 52, el torero hizo un gesto de desagrado. Con que ha venido el 52 y me ha tocado a mí.
Juan de Dios Pareja Obregón me dijo: «Eso es mentira. Ya en su tiempo mi tía se querelló. Lo cierto es que Pascual Márquez vio todos los toros. Pascual era primo del conocedor nuestro. Había estado en nuestra casa de Chiquichanca, de chaval, acarreando el agua con un burro. Mi tía le dijo: "Pascual ¿quiere usted que cambiemos algún toro?" Porque le hablaba de usted, fíjate, y lo había tenido de chiquillo allí. Y contestó Pascual: "No, señora, ésta es una corrida para hombres y voy a jugármela a Madrid. Precisamente estaba de testigo Pepe Luis Vázquez y Rafael Vázquez, el hermano. Escucharon toda la conversación».
La cornada fue espantosa. El cuerno había roto el pericardio (membrana que envuelve a modo de saco el corazón) y la punta del corazón se veía latir. La pleura había sido atravesada. El corazón se veía latir entre las manos del doctor Jiménez Guinea. Fue una triste agonía. Pascual Márquez falleció en el sanatorio del Dr. Crespo a las cuatro menos cuarto de la madrugada del día 30 de mayo.
El busto y el destino
A una calle de Villamanrique de la Condesa le pusieron el nombre de Pascual Márquez. ¡Bonito gesto! El 30 de abril de 1983 elalcalde Manuel Béjar González, interpretando el sentir de los manriqueños, descubrió a la entrada del pueblo un busto de piedra artificial a su hijo predilecto Pascual Márquez. El autor del busto fue un joven estudiante de cuarto curso de Bellas Artes, de Sevilla. Este escultor, de fina sensibilidad artística, Manuel Pedro Marín Carrasco, es hijo de Asunción que había sido novia de Pascual Márquez.
Hace unos años se estrenó un film diferente en S-8 color con el título «La amarga suerte de Pascual Márquez», de Juan C. Luque y el guión de Luis F. Lazcano.
Me hunde el lamento del poeta, ¡qué solos se quedan los muertos¡ Los manriqueños, sensibles y nobles son distintos. Mantienen su lealtad hacia Pascual Márquez. Permitidme que os dedique o mejor os brinde, en pobre pago, esta glosa a vuestro héroe legendario. Porque donde se hable de toreros valientes, él es de los primeros.

ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS

viernes, 2 de mayo de 2008

Cumpla usted con su obligación que yo cumpliré con la mía.

En época que nos toca padecer de veedores, veebedores, triveedo-res o como se llamen esta anécdota, creo que del 65, nos muestra como ha cambiado esto. El trato entre matador y ganadero, las formas, la fiesta, las figuras y el toro ha cambiado y seguro que no a mejor en algunas cosas.
Cuentan que ese año el maestro Ordóñez reaparecía en Madrid la tarde que confirmaba José Fuentes y estaba anunciado sólo una en Las Ventas y era con Pablo Romero, dicen que el maestro estaba nervioso por la importancia del acontecimiento y decidió que los nervios se calmarían si veía las hechuras de los cárdenos.
De forma enrevesada y ceremonial se preparó una entrevista con Don Felipe en su casa de Sevilla, los hombres buenos que intervinieron se ocuparon de que ambos conociesen el motivo de la entrevista. La reunión se celebraba en el despacho del ganadero y hablaron durante casi dos horas de lo divino y de lo humano, sin rozar el asunto en cuestión, el de Ronda ve por el amplio ventanal que la tarde se viene y decide abordar el espinoso tema.
- Don Felipe, Vd. sabe que yo mato en Madrid una corrida de su casa.
- Si hijo, si claro que lo se, gracias y suerte, responde el propietario del despacho.
- Pero Don Jaime, yo es que... bueno es la única en San Isidro, y me quedaría más tranquilo si viese los toros, ya es tarde pero su hijo Jaime, el mayoral mismo me acompañan a Sanlucar y vemos el ganado...
- Antonio, al campo iremos otro día, en Madrid Vd cumpla con su obligación que yo cumpliré con la mía, respondió el mítico ganadero, y dio el tema por zanjado.
Ordóñez le cortó las orejas esa tarde a Comilón, de lo que se deduce que cada cual cumplió con su cometido.

lunes, 21 de abril de 2008

Sin que la izquierda se entere


Mayoral callado y serio, a la antigua usanza en muchas cosas, un pizca disciplente en el siempre correcto trato, campero, sabio, criado a los pechos de un viejo mayoral en uno de los altares del campo bravo. Ha pasado por varias fincas de bravo, taciturno, cabal, de pocas pero serias palabras, sin pretensiones de ser más que un perpiscaz hombre de campo, un manijero de sagrados ritos y honradas maneras.

Luego, un joven matador, nieto del mayoral a cuyos pechos se crió el primer protagonista de la historia, luchando por abrirse camino, de pocas palabras, de pocos favores pedidos, de pocas corridas, tiene que comprar toros de deshecho en las fincas de la zona, para hacer espada y ponerse.
Una de las faenas fruto de este comercio poco decoroso se lleva cabo en la ganadería donde lleva años el aún joven mayoral. Pocas palabras entre ambos, conocidos desde el recuerdo inmemorial de generaciones anteriores, respeto hacia el conoceor de más edad, respeto hacia el chaval serio, no es ningún chufla, un currante que trabaja duro para pagarse el toro.
Llega la liquidación, pasan al cortijo la gente del torero, el toro está a medio pagar. dentro el encargado de la finca en un discreto aparte recibe del mayoral un puñado de billetes en el bolsillo de la camisa.
-¿Que es esto? -inquiere
- El toro del chaval, la mitad lo pago yo. Ni mu a nadie
El paganini hace mutis por el campo y se va en su viejo Land Rover, a ver sus toros y a explicarles que favores debidos es un sintagma escaso para las relaciones ancestrales.
Este es la gente del toro, por eso amo este mundo de verdades, sentimientos y hombres de una pieza.
Si el mayoral o el matador no dicen nada nunca diré sus nombres, pero seguro que muchos sabéis de quien hablo, y si os equivocais es claro que los protagonistas que pongáis hubieran sido capaces de semejante gesto.

Haciendo hilo

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