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miércoles, 29 de junio de 2011

Ultima entrega de La Saca de las Yeguas 2011

Las yeguas llegan a Almonte entre el calor y la emoción
Quince jinetes de la Camarga Francesa hermanan marisma y amor al caballo de ambos lados de los Pirineos.
Fotos de mi amigo Miguel Ventura

Fueron las palabras secas, con el inconfundible acento almoteño, que me despertaron esta mañana, el jefe de grupo y un par de aguerridos hombres del coto habían quedado en ir de buena mañana a rodear la algaida para recoger las más rebeldes de las yeguas que en la tarde de ayer vimos. La noche acabó tarde, en esta romería que se ha convertido La Saca, el cante puro se paso a la sevillana y la madrugada nos sorprendió de animada charla y algún copazo rondó por allí.   Nadie quería dormir en la noche de la marisma, cualquier historia era posible, pasó por la reunión algo más que el recuerdo de los que enseñaron la formas, de quien se heredaron los derechos y de aquellos de quienes se mamó el amor a una forma de vida.
Pronto recogemos una escasa tropa, ganaderos de poco ganado, y regresamos con la punta de équidos  haciendo que el ganado  se aprieta contra las alambradas de la Dehesilla que delimitan el coto, en perfecta sincronización van llegando el resto de las tropas hasta que se va produciendo la junta de todo el ganado contra la puerta de la Boca del Lobo que da al Rocío.
Cada uno de los ganaderos busca entre la gran tropa sus yeguas, la media de yeguas por ganadero es de entre dos y tres yeguas. algunas no han sido vistas por sus propietarios desde hace meses. La espera es nerviosa, son minutos de tensión, el ganado más bravo se quiere escapar del cerco, los yegüerizos disfrutan demostrando la buena doma de sus corceles de tres sangres, con las crines aseadas a cuatro dedos y los buenos píes de sus jacos, los potros más crecidos, algunos yeguas parieron en navidades, y las más nuevas de las madres culebrean en un extraño juego de querencias, "me escapo a por mi querencia pero me puede el sentido de grupo y no me alejo mucho", el dilema del libérrimo "mi libertad o mi manada". La labor se ve este año complicada por el deshaijado de los potros de un año que no pueden salir del coto si quieren volver.

Por fin en el entorno de las 11 de la mañana se abren las cancelas y por la Calle Sanlucar se avanza hacia la ermita, otras tropas que entaron por las cancelas de la Escupidera a la Madre del Rocío que es un hervidero de curiosos, la muchedumbre que se agolpa en la ermita se abre al paso de la tropa, delante aguantando un grupo de yegüerizos, detrás, arreando, otro tanto y ya por los caminos destino a Almonte. La Virgen bendice y anima a los Yegüerizos almonteños y se toma el camino eterno entre la aldea y el pueblo




En este año quince jinetes franceses han aportado y han aprendido los modos de dos marismas lejanas en el espacio pero cercanas en el sentimiento, donde la naturaleza agreste, mrismas, caballos y en última instancia toros bravos, unen al hombre en sus amores y en sus faenas, Ante las preguntas de este corresponsal montado del Odiel, emocionados hablan del calor como diferencia y del amor y del conocimiento del manejo del ganado como similitud entre Saint Marie de la Mer y Almonte, de las similitudes morfológicas y etológicas del ganado marismeño de ambas zonas.


El sol castiga, numerosos caballos enfosados, aguados de raza y fuerza. Los pañuelos de hierbas sirven de defensa contra el sol y de mascarilla contra el polvo, sólo los ojos fuera de la protección de la vieja y sabia indumentaria.El camino es penoso, los golpes de calor continuos, sólo el continúo acercarse a beber permite no desfallecer a los hombres de la Saca, algunos llevan tres día de dura marisma, con su chivata como parte del brazo diestro y las riendas como prolongación del derecho. El Camino de los Puertos es testigo secular del avance de esta bestia de mil pelos, tordos, alazanos, píos, ruanos, bayos, castaños, negros, nada de prisas, nada de pausas, sin apreturas pero inflexibles, se adelanta camino para intentar llega cuanto antes a las corralas este años instaladas en los pino próximos a la Pasá del Chivo. El calor puede. Se agolpan cientos de coches en el paraje, a la sombra de los eucaliptos y los pinos, las tropas llegan al paso y beben en los grandes abrevaderos preparados al efecto. Todo bajo el calor justiciero que nos manda el Sahara, como si la dureza de la marisma no fuera suficiente.






Ahora se galopa corto y templado, no se puede permitir que el ganado marismeño piense, de esta forma con el sentido gregario y los cascos herrados de los caballos como banda sonora, avanzamos hasta el pueblo. Se entra templado, andando, entre las ocho y las diez entran las yeguas de las marismas.



Emociones entre yegüerizos de nueva cuña con Juan Romero Naranjo, y viejos almonteños que no pudieron entrar. Almonte está en la calle, el ganado viene más lustroso de lo que se nos aparecía ayer, al final nueve tropas, unas 1200 yeguas llegan al recinto ferial del Pocito.







Tras el despertar y un frugal desayuno, en la nebulosa de la calima y con el sol subiendo contra el poniente a nuestras espaldas avanzamos abiertos, escrutando la mancha, las yeguas más asilvestradas se resisten a dar la cara, hay potros que apenas conocen al bípedo que dice poseerlas. Durante el invierno y la primavera los ganaderos cuentan con autorización del parque para acceder previo aviso y poder ver el ganado, conocer los partos, seguir los males y disfrutar de la vida marismeña del ganado. 


- Yooo, que amanece en un rato, levanta que luego el calor aprieta.
Ahora empieza la segunda parte, la tuza, el desahijado, el trato, el saneamiento, y el microchipado de los potros. Otro año más por San Pedro, como autorizará el rey, en el 25 se entró en la marisma y el ayer, con las luces del atardecer de testigo de como Almonte sabe cumplir con tradición de pueblo ganadero.
Este corresponsal siente la labor cumplida e intenta haber suplido la perspectiva general del observador imparcial con el amor sujetivo a una forma de ser puro involucrándose con estas gentes que han sabido acogernos.   

domingo, 26 de junio de 2011

Saca de las Yeguas: El corazón más ancestral de Almonte duerme en El Coto .

Hoy por la tarde llegan las yeguas a Almonte tras pasar por delante de la Virgen.








Andamos ya  con nuestro grupo de yegüerizos por la Marisma, la Marisma con mayúsculas, que en este solsticio de verano se muestra imponente, poderosa, grave y más extrema que nunca, cargada de agua, verde en sus pastos, dura en sus secadales, los lucios plenos,los zancallones rebosantes de la vida efímera que aporta el líquido elemento.
Entramos en la mañana temprana y cálida por el Malecorro, el tramite en la cancela de Matasgordas  es engorroso y serio, sólo los propietarios de equinos, los miembros de la asociación de ganaderos de secular tradición pueden entrar al sagrado coto, el control es exhaustivo. Hemos salido de Almonte de madrugada para evitar la carga del sol de Junio, se han dado aviso secos por las casas de la cuadrilla, por el Camino de los Llanos la noche machihembra  al grupo, une al hombre con su montura y le da al lance cierto aire de aventura crepuscular, se hace rito al hecho de entrar en la marisma como desde hace quinientos años lo vienen haciendo estos hombres de raza especial  y maneras broncas el 25 de Junio. Por la noche nos cruzamos en un juego de luces y sombras con las otras quedas, los del Lobo, los de Lucio de las yeguas, los Matasgorda . Los grupos que deben ir a buscar el ganado a Marismilla o a Malandar entraron el pasado jueves en el Coto, otros grupos han ido entrado durante la mañana. La labor solidaria de la Saca de las Yeguas del Coto de Doñana está en marcha, el hombre marca estrategia, señala territorios, impone su ley sometiéndose a las eternas leyes de la naturaleza.
Tras amanecer el  calor aprieta mientras buscamos las ruinas del Hatovilla, sólo los refrigerios del remolque de la reunión suaviza el camino, los caballos sobre los que cabalgamos andan inquietos con la mosca, el silencio del Coto se rompe por el suavizado ruido de los cascos sobre las arenas, el abejaruco, la alondra, el torillo nos reciben insultantes de vida, la algaida presume preñada de helechos y juncos  con las eneas verdes y las cañas majestuosas, los frondosos frenos y los señoriales quercus, por las arenas reptan la abulaga y el romero o el tomillo, junto al tritón y las culebrillas de agua.
Los guardas circulan pretenciosos y desconfiados en sus sonoros todoterrenos y dividen a nuestro grupo que lo componemos 20 hombres a caballo, algún mulo con serones y jinetes espatarrados con aspecto de canónigo antiguo, un tractorista y un par de viejos rockeros en el remolque, algún zagal acompaña a los parientes mayores en esta incursión en su propia cultura que le servirá de juego y de rito inicático a una forma de vida que pronto serán ellos los que deberán mantener.
La queja de los yegüerrzos es unánime, parece que las yeguas molestan a la administración del Coto, su manejo entraña cada vez dificultades mayores para poder mantener y hacer rentable este sistema de economía tradicional y tan apegada al terreno.Lo que era labor sorda de recias gentes del lugar se ha convertido en romería y en reportaje de national geographic.
Las costillas marcadas nos muestra que el ganado asilvestrado de la marisma lo ha pasado mal, incluso las duras yeguas de la Retuerta han llevado mal las lluvias de final de invierno y primavera que han provocado la muerte de muchos potrillos, las yeguas se muestran endebles a pesar de la abundancia de pastos, Muchas han malparido y otras tantas están fuera del coto sacadas por sus criadores para atenderlas mejor. Hay menos ganado que otros años.
La vieja convivencia del almonteño con el coto agreste y duro se ve menoscabada por las disposiciones reglamentistas del parque nacional, del parque natural, del entorno y de mil trabas incomprensibles para quienes gracias a su sabia explotación han sabido mantener la pureza del Coto de Doñana durante siglos. Un hombre de Almonte siente la marisma como propia, como algo tan suyo cual puede ser la mano izquierda que sostiene las riendas del caballo.Al coartar su paso se sienten expropiados de su Pacha Mama, de su vinculación terrícola más inmediata, de su ancestral modus vivendi, que servía de despensa y de medio ambiente necesario.
Sólo se compensa la herencia ganadera en estos momentos, de sencillez grandiosa, un hombre un caballo y un grupo donde sentirse parte,  el hombre se hace grande y se individualiza al contacto directo con la verdad de unos de los medios naturales que más ha costado colonizar al Homo Sapiens. sólo sobre los lomos de un caballo domado que ayuda a "sacar" a sus congéneres asilvestrados, con la perspectiva  de una noche sin techo, sólo la mirada entre la alfombra del cielo y el corazón de sedentario reciente que todos guardamos dentro del pecho, en cuadrillas de hombres que deben ayudarse para labores que son imposibles sin la colaboración de la tribu, sólo estos momentos mitigan el alejamiento irremediable entre Almonte y su marisma.
La labor de este primer día es sencilla, localizar las yeguas, unas en manadas familiares, las más ariscas de solano, intentar arrimarlas lo más posible al dormidero, montar el campamento y pasar la noche al arropo de las estrellas y bajo el cariño de los mosquitos.   
Sentir la fuerza del coto es el placer del anochecer, la sonoridad impone, las ranas y las fochas cantan desde el zancallón, ya está preparado el humilde campamento, los más nuevos sacan sus tiendas de campaña del Decatlon, los más puros, los románticos, los viejos, dormimos con la cabeza sobre la silla de montar y el cuerpo tapado con una manta estribera de Grazalema.
La noche tarda en romper, se canta, se cuenta, se habla, se siente distinto, se huele la tierra que todo nos da. Todo emociona a un corresponsal de este diario e la marisma integrado entre las gente brava, sencilla y acogedora que sueña en la mañana luminosa en que llevaran no sólo las yeguas hasta su pueblo, sino que también sabrán llevar la esencia misma de sentirse almonteño, como hicieron los padres de sus padres desde los tiempos antiguos.
Mañana contaremos como reunimos las yeguas en las playas del Rocío y como entramos por la Puerta del Lobo en la aldea para acercar a Almonte un pedazo de su alma, aquel más puro, el que duerme en las marismas.

martes, 9 de noviembre de 2010

Me duele el alma de El Aaium

Que un país imperialista, cuyo rey es, además de líder religioso, sobrino afectuoso de nuestro Borbón, un país donde la libertad y el bienestar son privilegio de una elite pesebrera y bárbara, que ese país, humilde con el yanquee, socarrón con el español y bestial con el Sahara y resto del África, asole un pacífico campamento reivindicativo, mientras la cínica comunidad internacional mira para otro lado, es además de un síntoma de nuestra insensibilidad, un pecado cuya penitencia lleva pagando un pueblo orgulloso y pacífico, como las dunas de su tierra, como el calor de su desierto, como el frio de sus noches, como el siroco de sus males, el pueblo saharaui.

Me siento cerca de mi tribu nómada que se acerca al Aaiún para despreciar la civilización y me siento lejos de un gobierno que dice representarme mientras olvida la vergüenza de los acuerdos de Madrid y omite la palabra responsabilidad, en tanto doña Trini visita al futbolero violento y cocalero viciado Morales en el lecho del dolor, le debe doler la cabecita.

martes, 26 de octubre de 2010

Un problema resuelto, dos problemas resueltos, crean uno irresoluble

Lo dice un Nobel
Esta frase la pronunció hace años el ganador del Nobel de medicina (el oncólogo brasileño Drauzio Varella).

"En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para
la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer.
De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene
duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven".

Vosotr@s vereis

Haciendo hilo

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