¿Veinte años de que?
domingo, 16 de mayo de 2010
Hoy hace noventa años...que Gallito es eterno
¿Veinte años de que?
domingo, 4 de abril de 2010
Historia de la Merced. Año 86. Corrida de la Hispanidad. Vicente Parra nos lo cuenta.
La temporada se cierra con la Corrida de la Hispanidad, otro intento de Pereda por consolidar la Plaza fuera de Colombinas.
Cuadri, Litri, Ojeda triunfadores de la temporada.
TOMAS CAMPUZANO SUPERA LOS TOROS MEJICANOS (11 de octubre)
Huelva empezaba a pensar en la celebración del V Centenario del Descubrimiento de América y José Luis Pereda decidió instaurar una corrida en torno a la fecha de la efeméride que tuviera, además, carácter americanista. Una buena idea que, por diferentes circunstancias, no cuajaría. Y, para el inicio tuvo la feliz idea de adquirir reses mejicanas que, tras superar diversas trabas administrativas y de los propios ganaderos españoles, pudieron ser lidiadas. Además, tuvo el acierto de contratar a un toro mejicano para darle más carácter americanista al festejo anunciado para la víspera del 12 de octubre.
De los toros del hierro de San Mateo que llegaron con tiempo suficiente a tierras onubenses se eligieron los de esta corrida. Muy terciados los tres primeros, especialmente el tercero que tuvo menor presencia, mientras que los tres restantes tuvieron más cara. Eso sí, las reses tuvieron fuerza y empujaron a los caballos, desde donde se les castigó muy bien por parte de Rafael Muñoz, Rafael Atienza, Curro Reyes y José Morales Chocolate, por lo que el público disfrutó en este tercio. Después, en la muleta, tuvieron un juego variado, destacando el lote que le correspondió en suerte a Tomás Campuzano, que le llevaría a salir triunfante de la plaza.
En los prolegómenos del festejo, antes del paseíllo, se interpretaron los himnos nacionales de México y España, acogidos con aplausos por los escasos espectadores que cubrieron un tercio de los tendidos. Una vez más se comprobó que, fuera de las Fiestas Colombinas y sin la presencia de nombres locales, los espectadores no acuden a los tendidos.
José Ortega Cano no terminó de acoplarse a ninguno de sus dos toros. Al primero de la tarde, el mejor del encierro y con un excelente pitón derecho, le realizó una faena anodina, donde predominaron los enganchones, aunque, a la conclusión de su quehacer, paseó el anillo. Con el cuarto, que fue muy castigado en varas, que se mostró parado y peligroso, no llegó a confiarse en un trasteo con muchas precauciones y tirando líneas, siendo silenciado al finalizar su labor.
El mejicano David Silvetti se lució al veroniquear a su primero, un animal sin cara alguna, y con la muleta instrumentó numerosos derechazos sin gran calidad hasta que el animal se rajó y el torero, tras intentar el lucimiento, buscó los adornos. Con el quinto, el más manso del encierro, estuvo muy voluntarioso tanto con el capote como con la muleta, provocando que su actuación fuese más voluntariosa que de calidad, siendo premiado con una oreja que, orgulloso, paseó por el ruedo.
El triunfador de la tarde fue Tomás Campuzano que hizo una faena a base de buenos derechazos y excelente naturales al tercero de la tarde, que, al final de su muleteo, le revolcó sin consecuencias. El de Gerena cortó un trofeo, galardón que duplicaría en el que cerró plaza al que le realizó una faena con ambas manos sin quitarle la muleta de la cara en la que hubo mucha emoción y calidad entre la satisfacción de los escasos espectadores. Terminó con unas manoletinas para calentar aún más a los tendidos antes de salir a hombros por la Puerta grande.
TROFEOS CONCEDIDOS POR LA TERTULIA LITRI
TRIUNFADOR (TROFEO NAVEGANTE) Desierto
MEJOR FAENA........................................ Paco Ojeda
MEJOR ESTOCADA................................ Desierto
MEJOR NOVILLERO............................... Miguel Báez Litri
MEJOR REJONEADOR.......................... Desierto
MEJOR TORO.......................................... Marisquero (Sanpedro)
MEJOR GANADERÍA.............................. Hijos de Celestino Cuadri
MEJOR SUBALTERNO........................... Juan Martín Recio
MEJOR PAR DE BANDERILLAS............ G. Gutiérrez El Ecijano
MEJOR PICADOR.................................... Francisco Martín Sanz
sábado, 3 de abril de 2010
Toros en la Cinta del año 86. Rejones y novillada
REJONES CON POCO LUCIMIENTO (6 de septiembre)
La empresa sorprendió a los aficionados anunciando dos festejos para la celebración de la festividad de la Virgen de la Cinta, un espectáculo de rejones y una becerrada de promoción con la presencia jóvenes valores de la torería, entre los que se encontraban algunos continuadores de dinastías onubense, como las de los Posada y Pérez Recio. Pero el esfuerzo empresarial no tuvo respuesta popular y, en ambos festejos, los tendidos no fueron ocupados por los espectadores en la medida esperada a pesar de que la empresa, en un gesto de generosidad, regalara muchas localidades a diversos centros asistenciales de la ciudad.
En el primero de los festejos se lidiaron cuatro novillos de Mercedes Silva y dos – que salieron en los lugares primero y sexto – del hierro de José Luis Pereda. El ganado, en general, estuvo discretamente presentado, resultando manso y con escasas fuerzas, por lo que colaboraron bien poco con los rejoneadores, que tuvieron que esforzarse para encontrar el triunfo, que no llegaría en la mayoría de los casos por el mal uso de los rejones de muerte pues, en caso contrario, los trofeos hubieran sido numerosos.
El veterano Ángel Peralta dejó estela de sus excelentes cualidades y conocimientos, superando las adversas condiciones de su oponente, logrando algunos momentos de interés especialmente con los rejones de castigo y con las banderillas, pero, finalmente, falló en el tercio final con los rejones de muerte por lo que todo quedó en una vuelta al ruedo.
Su hermano Rafael se encontró con el novillo de más peso de todo el encierro y con él trató de hacer una labor vistosa y espectacular pero no encontró un oponente que colaborara para alcanzar el triunfo deseado, por lo que sus intentos fueron baldíos, por lo que, al terminar su actuación, también paseó el anillo para agradecer los aplausos.
La primera oreja de la tarde fue a parar a manos de Fermín Bohórquez, que se encontró con otro animal sin fuerzas y que rodó en varias ocasiones por la arena. Sin embargo, el jerezano supo conectar rápidamente con los tendidos, especialmente en el espectacular tercio de banderillas que protagonizó, por lo que, al acabar con eficacia, fue premiado con un trofeo que paseó entre la satisfacción del caballista y la alegría del público.
Muy torero estuvo Manuel Vidrié al encelar a su oponente, un animal de escasa fijeza. Una vez que lo consiguió, se lució con los rejones de castigo y con las banderillas pero, por el contrario, estuvo fallón con los rejones de muerte y cambió el éxito por una triunfal vuelta al ruedo.
Espectacular actuación de Antonio Ignacio Vargas que llegó con facilidad a los tendidos. Estuvo atinado a la hora de dejar los arpones y parecía que iba a convertirse en el triunfador, pero sus errores con el rejón de muerte y necesitar de un descabello hizo que sólo diera una vuelta al ruedo.
Cerró el festejo Javier Buendía que volvió a dejar estela de su sabor campero. Fue una actuación de menos a manos con los rejones y banderillas, destacando con las banderillas cortas para concluir de un certero rejonazo que le valió una oreja.
GRAN TRIUNFO DE “EL ONUBENSE” (7 de septiembre)
Muy escasa fue la afluencia de espectadores a esta novillada de promoción y los tendidos se cubrieron en algo menos de un cuarto de su totalidad, por lo que se podía comprobar la existencia de demasiado cemento sin cubrir. Y quienes no acudieron a presenciar el festejo se perdieron una buena ocasión de disfrutar con las buenas maneras, dentro de sus lógicas limitaciones, que pusieron todos los actuantes, quienes, si no lograron alcanzar trofeos, fue debido al mal uso de las espadas.
Para rejones se lidió un novillo de Dionisio Ortega y, en lidia ordinaria, salieron tres reses con el hierro de José Luis Pereda y dos (en segundo y sexto lugares) con el de Clotilde López Domínguez e hijos, que, en líneas generales, dieron buen juego, exceptuando al que cerró el festejo y el tercero que presentaron algunas dificultades para sus lidiadores.
Abrió plaza el rejoneador extremeño Ricardo Murillo que manejó bien las monturas y estuvo ciertamente atinado a la hora de colocar los arpones; sin embargo, todo lo bueno que había realizado se vino abajo en el tercio final al necesitar de dos rejones. Le fue concedida la primera oreja del festejo.
Tras su éxito anterior, repetía actuación el sevillano Domingo Valderrama que, otra vez, volvió a dejar muestras de su torería tanto con el capote como la muleta, cuya faena la basó en la mano derecha con series de buen gusto. Pero, en esta ocasión, estuvo muy mal con los aceros y el triunfo presagiado se quedó en una ovacionadísima vuelta al ruedo.
No tuvo fortuna Manolo Macías con el becerro que le correspondió, uno de los pocos que presentaron dificultades. Su voluntad de querer hacer bien las cosas se estrelló con las condiciones del astado, más pendiente de ir al cuerpo que de acudir a la muleta. Para colmo, estuvo mal con la espada, recibió dos recados presidenciales mientras se silenciaba su labor.
Antonio Posada logró grandes ovaciones al capotear y muletear a su oponente. Sorprendieron las verónicas de recibo así como las series de largos derechazos transmitiendo mucho sentimiento a los espectadores que rememoraron a su padre, el maestro Juan Posada. Sin embargo, el mal uso de los aceros le privó de trofeos pero el público le obligó a dar la vuelta para premiarle por el conjunto de su actuación.
Quien si alcanzó un meritorio triunfo fue Antonio Pérez El Onubense que, de salida, fue atropellado al lancear pero él ni se inmutó. Con la muleta, el joven novillero realizó un trasteo de gran calidad y mucha quietud al torear con mucho gusto por ambos pitones al tiempo que ponía de manifiesto el enorme valor que atesoraba. Pese a su lógica inexperiencia, dejó abierta la puerta de la esperanza. Al matar de una estocada recibió el justo galardón de las dos orejas, con las que abriría la puerta grande para salir en triunfo mientras los espectadores hacían elogios sobre su actuación.
Cerro plaza Fernando Moreno, al que le tocó otro de los becerros que presentaron algunas dificultades. Se gustó con el capote por lo que se ganí unas justas ovaciones y con la muleta trató de superar la situación destacando en algunas series de derechazos de buen trazo. Tampoco estuvo afortunado a la hora de matar pero se ganó una fortísima ovación, recordando su quehacer con la franela.
El año en que Emilio Silvera se hizo matador
Silvera se hace matador de toros con Arrumbador, de Gabriel Rojas, con Manzanares y Ojeda en el cartel, Un cartel con Julio Robles Pepe Luis y Emilio Oliva, ¡¡que lujo!!. Nos lo cuenta así Vicente Parra.
EMILIO SILVERA, MATADOR DE TOROS (2 de agosto)
En un ciclo colombino de marcado carácter onubensista, el público no respondió en la medida de lo esperado para el cuarto festejo del abono, en el que se programó la alternativa del joven novillero Emilio Silvera, tras una amplia carrera novilleril, por cuanto los tendidos registraron algo menor de los de tres cuartos de su aforo, cuando la circunstancia, además del cartel, demandaban una mayor respuesta popular.
Para la ocasión se eligieron toros de Gabriel Rojas, que estuvieron correctamente presentados, bravos y nobles así como enrazados pero escasos de fuerzas por lo que apenas fueron castigados. El cuarto, al renquear en demasía de los cuartos traseros y tras las protestas del respetable, fue devuelto a los corrales y sustituido por otro del mismo hierro y que tuvo las mismas cualidades que sus hermanos de camada.
Como datos para la historia hay que señalar que Emilio Silvera vistió para la ocasión un terno clásico, blanco y oro. El toro de la ceremonia se llamó Arrumbador, era negro de capa, estuvo marcado con el número 11 y pesó 541 kilos, teniendo, además, buena presencia.
El de la ceremonia salió suelto y distraído, por lo que el toricantano no pudo lucirse con el capote. Tras entregarle José María Manzanares, en presencia de Paco Ojeda, los trastos entre las ovaciones de ánimos de los espectadores, el onubense inició su quehacer con unos estatuarios con los pues juntos entre los olés de sus paisanos para seguir, con series cortas, con ambas manos superando la distracción y falta de fijeza de su oponente. Parecía que iba a haber trofeos, pero la espada no le funcionó y necesitó de tres pinchazos, estocada y un descabello. La ovación fue tan grande que se vio obligado a recorrer el anillo para agradecersela a sus paisanos . Con el que cerró plaza, que presentó algunas dificultades, el nuevo matador expuso para conseguir algunos muletazos de calidad con la mano derecha. En esta ocasión, tras necesitar de un pinchazo y una estocada, obtuvo su primera oreja en la nueva categoría como justo premio a toda su entrega durante esta trascendental tarde. Otra fortísima ovación acompañó al onubense cuando paseó el trofeo conquistado.
El exquisito toreo de José María Manzanares no pudo lucirse por la escasez de fuerzas de sus oponentes, por lo que el alicantino tuvo que actuar como enfermero aunque gozó de algunos momentos para mostrar su torería y buen gusto tanto con el capote como con la muleta. Tampoco estuvo afortunado en el manejo de la espada, por lo que se quedó sin trofeos, aunque en el primero paseó el anillo, siendo ovacionado en el otro.
El triunfador de la tarde fue Paco Ojeda que dejó claramente expuesta su personalidad taurina y sus buenas maneras en un quehacer entre los pitones que entusiasmó a los espectadores, engarzando muletazos que, además de ser ejecutados con mucho temple, parecían que torero y toro se habían fundido en una misma pieza. Parecía que el triunfo iba a ser sonado, pero no estuvo muy afortunado con los aceros, por lo que fue premiado con una oreja al acabar con cada uno de sus oponentes, solicitándose con fuerza la segunda del quinto por lo que, al ser denegada acertadamente por la presidencia, le obligó a dar dos vueltas al ruedo.
UNA CORRIDA DESAPROVECHADA (3 de agosto)
Para cerrar el abono colombino y en el día grande de las fiestas onubenses se programó un cartel sin muchas alharacas y el público no respondió en la medida esperada por lo que de nuevo hubo mucho cemento en los tendidos que registraron menos de media entrada. Está comprobado que en los festejos sin la presencia de diestros locales, la asistencia de los espectadores locales baja en demasía.
Repetían actuación las reses de los Hermanos Sampedro, que estuvieron bien presentadas, con bravura, nobleza y que dieron un excelente juego, salvo el lidiado en cuarto lugar que se rajó muy pronto. Estas buenas condiciones expuestas por los toros a lo largo de todo el festejo no fueron aprovechadas en su totalidad por los espadas que, en líneas generales, estuvieron por debajo de sus oponentes, que merecieron unas actuaciones más decididas por parte de la terna.
Lo más destacado de la actuación de Julio Robles estuvo en el recibo de capote a sus dos astados, a los que instrumentó muy buenas verónicas, que fueron acogidas con calor por los tendidos; sin embargo, su quehacer bajó bastante con la muleta ante un primer animal que se paró muy pronto y ante el que el salmantino puso mucha voluntad y grandes deseos pero no encontró opción para el lucimiento. Con el garbanzo negro del encierro, Robles repitió actuación con la muleta sin llegar a calar en los tendidos que no se pronunciaron al acabar con el toro.
Pepe Luis Vázquez volvió a entusiasmar con los pintureros lances de recibo, que fueron acogidos con una gran ovación, especialmente los que instrumentó a pies juntos. Se presagiaba triunfo grande cuando tomó la muleta, poniendo de manifiesto su artística concepción del toreo, con muletazos largos y profundos pero los fallos a espadas le privaron de trofeos. No estuvo tan afortunado con el otro, con el que no llegó a acoplarse en momento alguno, mostrando la otra cara, la del conformismo y apatía, que hicieron que los tendidos se enfadasen con el sevillano.
La única oreja de la tarde la obtuvo Emilio Oliva en el que cerró plaza que, a lo largo de toda su actuación buscó el triunfo. Estuvo muy valiente y con muchas ganas durante toda la tarde, recibiendo a su primero con dos largas cambiadas, para iniciar su faena muleteril con un pase cambiado por la espalda y seguir con series con ambas manos pero falló a espadas con su primero privándose de obtener trofeo, que le llegó en el que cerró plaza, al que aprovechó sus excelentes condiciones para completar un trasteo lleno de entrega, valentía y ganas.
Cierto es que en esta ocasión se vieron algunas cosas interesantes, pero también es verdad que las condiciones de los astados de los Hermanos Sampedro merecieron una mejor disposición de los matadores que perdieron una oportunidad de haber alcanzado unos triunfos importantes.
El cierre del abono colombino lo puso, una vez más, el espectáculo cómico de El Bombero Torero y sus enanitos, actuando en la parte seria el becerrista onubense Jesús Medrano, quien, tras una animosa faena, cortó una oreja a un astado del hierro de Clotilde López Domínguez
viernes, 2 de abril de 2010
Año de 86. Plaza de la Merced. irrumpe Litri
IRRUMPE CON FUERZA MIGUEL BÁEZ LITRI (31 de julio)
Los éxitos alcanzados por el joven Litri a lo largo de la temporada habían levantado expectación en Huelva, que esperaba con expectación su presentación como profesional tras su debut en un festival dos años antes. Desde hacía tiempo se esperaba este hecho y eran muchos los aficionados que, con la llegada de este nuevo eslabón de la dinastía más longeva de la historia de la tauromaquia, se sentían rejuvenecidos y con deseos de contemplar la carrera del joven Miguel. Pero como tantas veces sucede en Huelva, a la hora del paseíllo, los tendidos registraron una buena entrada, con casi tres cuartos del aforo cubierto y muchos deseos de verle triunfar.
Para la ocasión se escogieron novillos de los Herederos de José Luís Osborne, que tuvieron la presentación adecuada y las fuerzas muy justas, resultando, además, algo sosos pero muy nobles.
Abrió plaza otro novillero onubense, Manolo Salas, que no pudo triunfar por la falta de colaboración de sus oponentes, a los que toreó con gusto y calidad. A su primero, pese a no darle la distancia necesaria, le sacó buenas series con ambas manos, superándose en el otro, pero en ambos estuvo mal con los aceros y cambió los trofeos por sendos recados presidenciales en cada toro. Una actuación que, en su conjunto, hizo olvidar la falta de festejos del novillero que mereció haber obtenido algún que otro trofeo, pero la espada se lo negó.
Miguel Báez Litri sorprendió a muchos espectadores que esperaban que su actuación estuviese plagada de valor, como había acontecido en su primera actuación ante el público onubense, pero, afortunadamente, se encontraron que también el joven novillero puso durante toda la tarde mucha calidad, llevando a sus oponentes muy toreados y templados en unas brillantes series de redondos y naturales antes de dejarse llevar por los genes familiares y entusiasmar a los tendidos con el tan esperado litrazo, con estatuarios, cites ora desde ora de rodillas, molinetes, desplantes y demás entre el delirio de los espectadores. Huelva vibró con la actuación en el ruedo de este novillero que ratificó todo lo que venía realizando por los ruedos españoles. En suma, el Litri que sus paisanos querían ver y disfrutar con su toreo. Cortó las dos orejas de cada uno de sus oponentes, con fuerte petición del rabo en el quinto, además del delirio entre los espectadores que, desde que se abrió de capa, se entregó al nuevo torero choquero y éste supo en todo momento corresponder a las muestras de cariño de sus paisanos, que se entregaron con pasión mientras se hacían cábalas sobre el futuro del nuevo Litri.
Gustaron las maneras de Rafi Camino en su primero, al que supo sacarle todo el partido pese a sus escasas fuerzas con un toreo exquisito, de calidad y preñado de belleza que llegó a los tendidos. Sin embargo, no pudo repetir su buena actuación en el que cerró plaza por la manifiesta carencia de fortaleza, pero dejó un buen regusto entre los espectadores.
Al término del festejo, los tres novilleros fueron paseados a hombros, saliendo por la puerta grande Miguel Báez Litri que, como su antecesor, fue así llevado hasta el domicilio familiar mientras muchos aficionados parecían haber rejuvenecido casi medio siglo.
ESPARTACO LLENÓ LA PLAZA (1 de agosto)
El excelente momento que atravesaba Juan Antonio Ruiz Espartaco hizo que, por vez primera vez en su corta historia, la plaza de La Merced pudiese colocar el cartel de No hay billetes y que muchas personas tuvieran que quedarse en la calle por falta de localidades. Y, afortunadamente, esa expectación se tradujo en una tarde triunfal en la que colaboraron tanto los matadores actuantes como los siempre deseados por la afición onubense toros de Cuadri conformando un cartel que, curiosamente, se repetía un año después y, en esta ocasión, con mejores resultados.
Las reses enviadas por los Hijos de Celestino Cuadri Vides tuvieron casi todo bueno – presentación, bravura, casta, raza, nobleza, pitones astifinos y, sobre todo, buen juego – aunque les faltó algo de fuerzas por lo que llegaron al último tercio adoleciendo de ese defecto. A pesar de ello, un gran encierro en su conjunto como reconocieron los aficionados al aplaudir con fuerza a la mayoría en su arrastre.
José Ortega Cano construyó, tras lucirse en el tercio de banderillas, una faena de más a menos, sabiendo superar algunas dificultades que le presentó su primero, destacando una buena serie de derechazos acogidos con una fortísima ovación. En el cuarto, aunque tardó en hacerse con él, Ortega Cano logró hilvanar una faena de mucho interés después de ir haciéndose poco a poco con la embestida de su oponente, al que le cortó una meritoria oreja entre la satisfacción de todos.
Muy inteligente estuvo Tomás Campuzano con el primero de su lote, al que enjaretó excelentes series con ambas manos aunque sin forzar debido a la carencia de fortaleza del toro, por lo que obtuvo la primera oreja, trofeo que repetiría en el quinto en el que supo conjugar la ortodoxia con el efectivismo de cara a la galería, como puso de manifiesto después de sufrir un revolcón y volver con mucho ímpetu a la cara del toro. Una buena tarde, en conjunto, del diestro de Gerena que logró sacar partido a las reses que le cupieron en suerte y llegar con mucha facilidad a los tendidos para ganarse el afecto de los espectadores que le premiaron en sus dos toros.
Espartaco supo responder en todo momento a las expectativas creadas en torno a su actuación y, desde que se abrió de capote, buscó el triunfo para satisfacer a sus numerosos seguidores que acogieron con grandes ovaciones toda la actuación del diestro de Espartinas. Toreo encimista y efectista, prácticamente metido entre los pitones, con muchos y variados adornos entre el delirio de los espectadores que contemplaban la valentísima faena, premiada con un trofeo al necesitar la estocada el refrendo de un descabello. En el que cerró plaza, y ante los deseos de sus seguidores, repitió actuación en un quehacer encimista y falto de profundidad. Y, aunque en esta ocasión no estuvo afortunado con la espada, recibió otra oreja, que le permitió salir por la puerta grande junto a Tomás Campuzano entre las ovaciones del público.
En suma, un festejo que respondió a las expectativas creadas y el abundante público salió satisfecho de la plaza al término del espectáculo por cuanto, además de diversión, había podido contemplar como su admirado Espartaco lograba un triunfo más en su carrera.
jueves, 1 de abril de 2010
Historia de la Merced. Año 86
Rectificar es de sabios
Tardaron en apagarse los ecos de la mala temporada, especialmente en cuanto a ganado, que había sido la anterior, por lo que la empresa, con muy buen criterio, decidió modificar el planteamiento y tratar de satisfacer a los aficionados en una campaña que, por diversos conceptos, se presentaba como histórica para el taurinismo onubense.
En estas Colombinas, Emilio Silvera iba a recibir su alternativa; se presentaba como novillero con picadores Miguel Báez Litri, que venía arrollando en sus actuaciones; habían surgido chavales que querían abrirse paso en el mundillo taurino; y, finalmente, la empresa había creado, con intención de tener continuidad en el tiempo, la denominada Corrida de la Hispanidad. Muchos acontecimientos eran los que se proponían por parte empresarial de cara a una nueva campaña, pero también se pensaba que la materia prima no podía fallar para evitar la repetición de lo acontecido y considerar que lo acontecido en campaña anterior había sido un lapsus.
Y, para ello, la empresa buscó otras ganaderías más adecuadas, destacando el debut de la de Hijos de Celestino Cuadri Vides y, al final de la temporada, la mejicana de San Mateo, que venía precedida de cierta fama de dureza. Las restantes anunciadas estuvieron mejor presentadas y, en general, dejaron satisfechos a los aficionados que veían como se volvía a la normalidad tras lo acontecido unos meses antes.
En cuanto a número de festejos, se celebraron cuatro corridas de toros, una novillada picada, dos espectáculos de rejones, una becerrada y el cómico taurino. En total, nueve festejos, en los que, salvo los celebrados fuera de feria, la afición respondió, como aconteció con el espectacular “no hay billetes” que puso Juan Antonio Ruiz Espartaco en la tarde del 1 de agosto, así como las excelentes entradas que tuvieron los festejos de la alternativa de Emilio Silvera y de la presentación de Litri, aunque ambos acontecimientos bien merecían que los tendidos se hubieran vistos colmados en su totalidad como muestra del afecto a los toreros locales.
El triunfador absoluto de la temporada fue el debutante Miguel Báez Litri, quien arrolló en su presentación, logrando cuatro orejas y una apoteósica salida a hombros. También sobresalieron Paco Ojeda, Espartaco, Tomás Campuzano (tanto en su actuación durante las Fiestas Colombinas como en la Corrida de la Hispanidad) y el toricantano Emilio Silvera, que supo salir airoso del difícil trance en día de tanta responsabilidad y emotividad.
En cuanto a los rejoneadores, las condiciones de los novillos no sirvieron para que los actuantes pudieran obtener grandes éxitos a pesar de la entrega que todos pusieron por agradar a los espectadores que acudieron a presenciar los dos festejos que se celebraron durante la temporada.
En cuanto a los noveles hay que destacar la fortísima irrupción de Antonio Pérez El Onubense que cautivó a los aficionados en la tarde de su debut.
Pese a los buenos deseos de la empresa en la organización de los espectáculos, el público, quizás por lo padecido en la temporada anterior con el juego de los toros, sólo respondió en la medida deseada durante el ciclo colombino, algo que empezaría a hacerse crónico, mientras que en los restantes festejos los tendidos presentaron un aspecto desolador.
JOAO MOURA SALVO UNA TARDE TEDIOSA (30 de julio)
El ciclo colombino se inició con el festejo de rejones. Y, una vez más y quizás por ser el primer festejo de la temporada, los tendidos presentaron una escasa entrada, alrededor de la mitad de las localidades cubiertas, cuando se esperaba que la respuesta popular fuese mayor dada la cada vez mayor afición a los caballos que iba surgiendo en la capital.
En los chiqueros, se encerraron novillos de Dionisio Ortega, que tuvieron una aceptable presentación pero, por el contrario, mostraron demasiada mansedumbre y no colaboraron para que los actuantes pudiesen alcanzar el éxito deseado. La mayoría de los novillos lidiados ofrecieron más dificultades de las previstas, por lo que los deseos de los rejoneadores se quedaron en meros intentos entre la decepción de los espectadores, que comprendieron las dificultades que los actuantes iban encontrando.
Abrió plaza el veterano Ángel Peralta que tuvo una actuación tan espectacular como deficiente a la hora de dejar clavados los hierros. Lo mejor de su quehacer fue un par de banderillas a dos manos por los adentros que fue acogido con una fuerte ovación. No estuvo tampoco afortunado a la hora de matar y todo quedó en una vuelta al ruedo.
Muchas dificultades tuvo el astado que le correspondió a Manuel Vidrié. Muy distraído y saliéndose de las suertes, obligó al madrileño a fallar más de lo habitual a la hora de dejar los arpones y, especialmente, con los rejones de muerte. Tuvo que echar pie a tierra y, al quinto descabello, acabó con el animal. Recibió un aviso y fue silenciada su labor.
Mejor fortuna tuvo Joao Moura, que se encontró con el mejor novillo de la tarde, por lo que pudo lucirse con sus espectaculares quiebros antes de dejar bien colocadas las banderillas entre las ovaciones de los espectadores, entre los que se encontraban muchos compatriotas. Espectacular a la hora de matar, desde los tendidos se solicitó la oreja que paseó en una triunfal vuelta al ruedo.
Con la garrocha y en la puerta de toriles recibió Javier Buendía a su oponente, un animal manso y rajado, ante el que el sevillano tuvo que esforzarse para dejar las banderillas, destacando en las cortas. Tras un rejón de muerte tuvo que echar pie a tierra para acabar al cuarto descabello, dando la vuelta al ruedo.
La collera formada por Peralta y Moura también cortó una oreja. Mientras el veterano llevaba el peso de la lidia gracias a sus conocimientos, el jóven lusitano se lucía a la hora de colocar las banderillas tras unos espectaculares quiebros que entusiasmaron a los espectadores, por lo que al acertar con el rejón de muerte fueron premiados.
Lo mejor de la tarde llegó en el último donde se unieron el rejoneo clásico de Vidrié y la heterodoxia de Buendía ante un novillo que acudió a los cites y que, en varias ocasiones, estuvo a punto de arrollar a Buendía. Tras una actuación muy meritoria, fallaron a la hora decisiva y todo quedó en unas palmas de reconocimiento por parte de los espectadores que, tras el comportamiento de las reses lidiadas, ya se conformaban con las pocas cosas de interés que los caballistas trataban de ofrecer en una tarde en la que, desgraciadamente, hubo pocas cosas de interés.
sábado, 20 de febrero de 2010
Paco Ojeda enamora a Huelva. Curro...en Curro. Año 1985
Después de todos los acontecimientos vividos el día anterior, el cuarto festejo trajo consigo la calma y el sosiego. Para reemplazar a los rechazados toros de Juan Pedro Domecq, la empresa trajo una corrida de los Hermanos Sampedro, que estuvo, al menos, bien presentada y algunos toros, como los salidos en segundo y sexto lugares, tuvieron unas buenas condiciones para el lucimiento de los espadas, aunque, en general, adolecieron de mansedumbre y de cierta carencia de fortaleza. Al menos, en cuanto a la presentación de las reses, algo se había ganado y las advertencias gubernativas habían logrado sus efectos.
Antes del comienzo del festejo, en las dependencias de la Cruz Roja se recibió una llamada comunicando la colocación de un artefacto explosivo en las instalaciones de la plaza de toros, por lo que, antes de que se abriesen las puertas para la entrada de los espectadores, fue inspeccionada por la Policía Nacional y, al comprobarse que la llamada era una falsa alarma, se celebró con absoluta normalidad el espectáculo.
En esta ocasión, Curro Romero no tuvo su tarde y el público se enfadó muchísimo con él. En el que abrió plaza, el camero no encontró el camino adecuado para meterlo en la franela y poder alcanzar algún lucimiento. Cuando surgieron las primeras protestas de los tendidos, el camero optó por acabar con el animal cuanto antes, aunque, al necesitar de cuatro pinchazos y dos descabellos, las protestas y reproches arreciaron contra el veterano torero. Con el otro, tampoco llegó a confiarse en momento alguno y le realizó un trasteo rápido, entre las protestas de los espectadores, antes de dejarle media y un descabello. La bronca fue grande y, al abandonar la plaza, fue despedido con almohadillas.
Paco Ojeda se llevó un susto cuando iniciaba el lanceo de recibo a su primero al colarse el animal, pero ello no fue obstáculo para que, con la muleta, le realizara una extraordinaria faena con ambas manos metido prácticamente entre los pitones de su oponente que provocó el delirio de los espectadores. A destacar, una serie de naturales, dos derechazos y, sobre todo, otra serie de naturales citando de frente para terminar de una estocada fulminante y cortar las dos orejas que paseó entre grandes ovaciones de unos tendidos totalmente entregados al quehacer del torero sanluqueño. Había mucha expectación para verle en el quinto porque se esperaba que pudiera repetir el triunfo cosechado, pero, por desgracia, en esta ocasión el toro no colaboró pues en ningún momento hubo acople en el quehacer muleteril, desvaneciéndose las expectativas surgidas en los tendidos según pasaba el tiempo.
Con un animal a contraestilo se encontró Pepe Luis Vázquez, por lo que sus intentos quedaron vanos y no pudo lucirse con el primero de su lote; sin embargo, en el que cerró la tarde, el sevillano realizó un trasteo muy pinturero, iniciado con unos bellísimos ayudados por alto, para seguir con unos derechazos y un soberbio pase de pecho que fueron acogidos clamorosamente por los tendidos. Continuó toreando con la mano derecha para terminar adornándose antes de dejar una estocada que le valió una oreja y el reconocimiento del público que le paseó a hombros,
LA MAESTRÍA DE MANUEL VIDRIÉ (3-Agosto-1985)
Para cerrar el abono ferial, el festejo de rejones que, en esta ocasión, no llegó a acaparar la atención de los aficionados por cuanto los tendidos tan sólo se cubrieron en tres cuartas partes.
Y quienes no acudieron no pudieron disfrutar de los excelentes novillos que, con el hierro de Concha y Sierra, envió el maestro Miguel Báez Litri. Todos los animales estuvieron excelentemente presentados, con una capa muy variada como es habitual en esta ganadería, y con mucha bravura, destacando los que abrieron y cerraron el festejo, aplaudidos la mayoría de ellos en el arrastre como reconocimiento a sus condiciones.
Abrió la tarde la collera formada por Álvaro Domecq y Joao Moura, que, tras parar al astado de preciosa lámina y mucha bravura, se lucieron en el tercio de banderillas y, de manera especial, con las tres cortas que puso el jerezano. Tras un rejón de muerte, se les premió con la vuelta al ruedo.
El segundo correspondió a Joao Moura que estuvo francamente bien con las banderillas, ejecutando la suerte a la perfección. Tomó altura su quehacer con los quiebros y con los cites lejanos, pero, siguiendo su costumbre, falló en demasía con los rejones de muerte y todo quedó en otra vuelta al ruedo entre las aclamaciones del público.
El que más entusiasmó a los tendidos fue Manuel Vidrié, especialmente a la hora de quebrar al colocar las banderillas, ganándose grandes ovaciones, que fueron en aumento tras colocar un par a dos manos y, después, dejar tres de las cortas entre el delirio de los espectadores. Acertó al segundo intento y, por ello, sólo obtuvo un trofeo, aunque se pidió con fuerza la segunda oreja, siendo fuertemente ovacionado cuando paseó el anillo para agradecer el trofeo conquistado.
El estilo campero de Javier Buendía se dejó sentir desde que esperase en la puerta de chiqueros la salida de su oponente. Con la sobriedad que le caracterizaba, subió el listón con las banderillas, destacando en la colocación de tres ellos pero no estuvo tan afortunado a la hora de matar, el premio se quedó en una vuelta, lamentándose de haber perdido los trofeos que prácticamente tenía en sus manos.
No estuvo muy afortunado el veterano rejoneador jerezano Álvaro Domecq con el quinto de la tarde al no acertar a la hora de colocar los arpones y, especialmente, con el rejón de muerte, que dejó muy perpendicular, necesitando de otro y, pié a tierra, de un golpe de verduguillo. Pese a ello, dio una protestada vuelta al ruedo.
Cerraron la tarde Manuel Vidrié y Javier Buendía toreando en collera. En esta ocasión, llevaría el madrileño no sólo el peso de la lidia sino también los mejores momentos por cuanto el sevillano se mostró algo fallón a la hora de clavar. Tras el certero rejón de muerte que dejó Vidrié, el público les premió con una oreja que pasearon con satisfacción.
Y la segunda temporada se cerró con el espectáculo cómico taurino de El Bombero Torero y sus enanitos, que llevó a muchas personas, especialmente público infantil, a los tendidos. Y, en la parte seria, intervendría el becerrista Diego García Vélez para lidiar un astado de Mariano Blázquez con el que no estuvo muy afortunado.
TROFEOS CONCEDIDOS POR LA TERTULIA LITRI
TRIUNFADOR (TROFEO NAVEGANTE) Paco Ojeda
MEJOR FAENA........................................ Pepe Luis Vázquez
MEJOR ESTOCADA................................ Paco Ojeda
MEJOR REJONEADOR.......................... Manolo Vidrié
MEJOR NOVILLERO............................... Emilio Silvera
MEJOR TORO.......................................... Desierto
MEJOR GANADERÍA.............................. Desierto
MEJOR SUBALTERNO........................... Desierto
MEJOR PAR DE BANDERILLAS............ Luis Mariscal
MEJOR PICADOR.................................... Desierto
Vicente Parra
lunes, 15 de febrero de 2010
Dos novilladas en La merced. Año 1985
LA AGRADABLE SORPRESA DE DOMINGO VALDERRAMA (29-Junio-1985)
En la festividad de San Pedro, la empresa organizó una novillada de promoción, con la presencia de dos jóvenes onubenses en el cartel. Sin embargo, una vez más, los aficionados dieron la espalda al festejo y, a la hora de su celebración, escasa presencia en los tendidos, especialmente de seguidores de los diestros locales.
Para el espectáculo se eligieron erales del hierro empresarial, a nombre de Clotilde López Domínguez e hijas, que, en general, fueron bravos y nobles, permitiendo el lucimiento a los actuantes, aunque, por diversas circunstancias, no todos ellos fueron capaces de alcanzar el triunfo.
Abrió plaza el lusitano Joaquín Verísimo que demostró tener una buena monta y estar muy acertado con los rejones de castigo, creciéndose en las banderillas para acabar al segundo intento, por lo que fue muy ovacionado. En este novillo actuaron los forçados de Serpa que, entre las delicias del público, llevaron a cabo con mucha facilidad dos pegas, por lo que también se ganaron los aplausos de los tendidos.
María Jiménez se encontró con un excelente novillo, bravo y noble, que supo aprovechar, especialmente por el pitón izquierdo para construir un trasteo que fue muy ovacionado y jaleado por el respetable. Pese a fallar con la espada, el público le concedió una oreja con la que paseó el anillo entre grandes aclamaciones y la alegría de la torera.
No tuvo fortuna con su oponente Antonio Manuel Punta por cuanto el eral, además de mansear, tuvo escasez de fuerzas. Pese a ello, el de Gerena puso de manifiesto su buen gusto con el capote y muleta, pero los fallos a espada le privaron de alcanzar un éxito mayor en esta ocasión, pero dejó entre los aficionados un buen sabor de boca.
Quien sí estuvo más afortunado fue Domingo Valderrama que enardeció a los espectadores con sus maneras de utilizar la capa y la muleta dejando muestras de su sabiduría, buen gusto y hondura de su toreo, que cautivó a todos. Lástima que no acertase con los aceros y lo que pudo haber sido un triunfo muy importante se quedó tan sólo en un apéndice, pero las maneras de torear del imberbe torero quedaron grabadas en las retinas de los espectadores.
Las ganas que habían llevado a Sergio González a pedir esta oportunidad de torear se vieron materializadas durante su actuación, donde destacó su valentía y su buen quehacer, aunque, lógicamente, la falta de uso de las espadas le condujesen a perder los trofeos ganados. Aún así supo ganarse el afecto de los espectadores que le aplaudieron con ganas.
Cerró el cartel Sebastián Rengel y no tuvo suerte con el flojo eral que le cupo en suerte, por lo que su actuación fue breve, ganándose una ovación del respetable que comprendió las escasas opciones.
Al concluir el festejo, María Jiménez y Domingo Valderrama fueron paseados a hombros por algunos aficionados como muestra de la satisfacción que sus respectivas actuaciones habían dejado entre el público, aunque sus compañeros de cartel también supieron dejar algunos recuerdos estimables en la mente de los que habían tenido la oportunidad de contemplar sus maneras de concebir el toreo.
NUEVO TRIUNFO DE EMILIO SILVERA (30-Julio-1985)
Para el inicio del abono colombino se anunció una novillada en la que la base del cartel era el local Emilio Silvera que actuaría junto a un Joselito que venía arrollando con fuerza y con el cordobés Rafael Gago que tenía cierto cartel en las plazas andaluzas.
En los carteles figuraba una novillada de José Luis Martín Berrocal pero, finalmente, fue reemplazada por otra de Luis Algarra Polera. Mal el cambio por cuanto se trajeron unos astados demasiado terciados y ante los que careció de emoción todo lo que hicieron los actuantes. Además, todos los animales acusaron escasez de fuerzas por lo que algunos rodaron en demasía por la arena entre las protestas del respetable. En definitiva, que el cambio de ganadería no fue acertado y, a la postre, el público se quedó sin oportunidad de haber podido disfrutar con la disposición de los tres novilleros, quienes, ante las adversidades del ganado, tuvieron que recurrir a la entrega para intentar llegar a los tendidos que, en esta ocasión, registraron una más que aceptable entrada de espectadores que, al final del festejo, mostraron su enfado por las reses que habían ido saliendo de los chiqueros.
Abrió plaza José Manuel Arroyo Joselito, quien fue aplaudido en las verónicas de recibo y en el tercio de banderillas, antes de que el animal acusase su falta de fuerzas que le impidió el lucimiento con la muleta. Al otro lo recibió con dos largas cambiadas y estuvo con ganas con los rehiletes; después de iniciar el trasteo rodillas en tierra, el madrileño se encontró falto de la colaboración de su oponente y todos sus deseos se fueron diluyendo. Paseó el ruedo para corresponder a la fuerte ovación.
Había ganas de ver de nuevo al novillero local Emilio Silvera. Pero tampoco tuvo enfrente enemigo alguno en el primero de su lote, por lo que apenas pudo lucirse entre la frustración de sus seguidores, que quedaron muy desencantados por las condiciones del novillo. Con el quinto, un animal que tuvo algo más fuerza, pudo lucirse el onubense en una faena con ambas manos, en las que cuajó algunas series de gran interés pero la estocada desmereció su labor. Le fue concedida una oreja pese a la insistente solicitud de las dos y, al no otorgarlas la presidencia, el novillero, con feo talante, despreció la entregada, arrojándola al suelo y pasear el anillo con albero en sus manos mientras el público abroncaba a la presidencia por la decisión adoptada.
Tampoco tuvieron muchas fuerzas los novillos que correspondieron a Rafael Gago. Sus ganas, en el primero de su lote, se vieron apagadas por las condiciones de la res, por lo que sólo pudo pasear el anillo gracias al apoyo de los muchos paisanos que le acompañaron en esta actuación. En el que cerró plaza tampoco encontró muchas oportunidades de lucimiento debido a las condiciones de su oponente, pasando con más pena que gloria, sin que quedara nada de su actuación en este novillo.
Poco sabor dejó esta novillada en la que los intereses de los novilleros dejaron a los espectadores sin material idóneo para la complacencia.
Vicente Parra
domingo, 7 de febrero de 2010
Se cierra un año histórico.García Márquez En Huelva, el último Litri...
Los Concha y Sierra del Litri, el niño Galán, Chamaco II y... la eclosión de un nuevo Litri, con un desplante histórico
JUAN PEDRO GALÁN, UN NIÑO PRODIGIO
APOTEÓSICA PRESENTACIÓN DE UN NUEVO LITRI
TROFEOS CONCEDIDOS POR LA TERTULIA LITRI
TRIUNFADOR (TROFEO NAVEGANTE) José Antonio Campuzano
MEJOR NOVILLERO..................... .......... Emilio Silvera
MEJOR PICADOR....................... ............. Ambrosio Martín
Texto: Vicente Parra Roldán
jueves, 4 de febrero de 2010
Colombinas del 85 Sigue la serie de Vicente Parra
Miguel Conde, Lucio Sandín, Emilio Silvera, Isaias y Tulio Vázquez, Vargas, Ruiz Miguel, Curro Méndez...
CON LOS TOROS VOLVIÓ LA EMOCIÓN
El ciclo se cerró con una auténtica corrida de toros, con reses de Isaías y Tulio Vázquez, que hicieron que la emoción retornase a los tendidos tras el fiasco del día anterior. En esta ocasión, los toros tuvieron una magnifica presentación, con trapío, casta, nobleza y fuerza, destacando por encima de todos el lidiado en quinto lugar. El único que desentonó dentro del encierro fue el que cerró plaza, que tuvo mucho peligro. En general, pelearon bien con los montados, destacando la actuación del veterano picador Ambrosio Martín con el tercero de la tarde.
El poco público que acudió a los tendidos tuvo la oportunidad de emocionarse con todo lo que aconteció en el ruedo porque contempló al toro bravo y vio como también los toreros estuvieron muy bravos a la hora de enfrentarse a los astados. Y también hubo emoción cuando surgió el peligro que traen consigo los toros bravos y encastados. Por ello, en esta jornada, las ovaciones fueron más sinceras que en las jornadas precedentes y, al término del festejo, pese a no haber triunfos contables, los espectadores quedaron satisfechos de cuanto habían contemplado.
Realmente, la actuación de Francisco Ruiz Miguel no fue todo lo convincente que cabía esperar de su dilatada trayectoria profesional. Supo estar por encima de sus oponentes gracias a sus amplios conocimientos y a sus aptitudes pero, quizás, le faltase un poco más de entrega para haber completado la tarde esperada de él. Para colmo, en esta ocasión, le falló uno de sus fuertes, la espada, por lo que el paso del gaditano por el coso onubense quedó a medias en todos los aspectos entre la decepción de los espectadores que esperaban más del torero.
Retornaba a los ruedos el onubense Curro Méndez tras una larga ausencia de la actividad debido a una lesión que padecía y, pese a enfrentarse a una corrida a contraestilo, el choquero supo sacar adelante la papeleta con muchísima dignidad y honradez, dejando algunos pasajes muy importantes gracias a su entrega, ganas y decisión, como puso con el excelente quinto. Lástima que no estuviera acertado a la hora de matar por cuanto podía haber cortado algún trofeo tras su excelente actuación, que dejó muy satisfecho a sus paisanos que encontraron a un torero honrado y dispuesto a triunfar por encima de todos los inconvenientes que le acompañaron a la largo de su carrera profesional.
La única oreja de la tarde la obtuvo Pepe Luis Vargas al acertar con los aceros en el primero de su lote. En general, el astigitano completó una muy buena tarde, con una desmedida entrega, con pinturería, ganas y calidad en muchos momentos de su trasteo a ese animal por cuanto en el otro, el garbanzo negro del encierro, supo verle muy rápidamente y, tras probarlo con ambos pitones, ante el evidente riesgo que suponía, lo lidia para acabar con él. El público, muy entregado a la labor, pidió con ardor el trofeo para el torero pero una injusta presidencial no quiso concederlo, por lo que paseó el ruedo para agradecer la sincera ovación que le dedicaron los espectadores, emocionados por su entrega.
TRIUNFOS DE LA NOVILLERÍA ONUBENSE
En principio, se iban a lidiar reses del hierro de José Luis Martín Berrocal pero, finalmente, fueron reemplazadas por otras de Juan Gallardo Santos, que no colaboraron con la terna dada su mansedumbre y sosería, características a las que había que unir la carencia de presencia. En suma, una novillada, con presencia de los triunfadores del recién finalizado ciclo colombino, que apenas dejó ver cosas interesantes.
Abrió cartel el veterano Miguel Conde que retornaba a la actividad al calor de la reapertura del coso. Y puso muchas ganas por buscar el triunfo, dando muestras de que las ilusiones no se habían marchitado como tampoco sus buenas dotes, por lo que completó una buena actuación en su primero y que mejoraría en el cuarto de la tarde, del que obtuvo una oreja, premio que, en otras circunstancias, hubiera sido más amplio.
No estuvo tan afortunado en esta ocasión el madrileño Lucio Sandin. En el primero de su lote, y a la salida de un par de banderillas, resultó corneado gravemente el peón José Navarro de Olivares. Sandin no encontró material idóneo para el lucimiento y, para colmo de males, estuvo francamente mal con los aceros, por lo que fue avisado en las dos ocasiones, a cuya conclusión los espectadores guardaron un respetuoso silencio sin manifestarse tras lo contemplado en el ruedo.
Los espectadores habían acudido a los tendidos con muchas ganas de disfrutar de la actuación de Emilio Silvera, pero, en esta oportunidad, el novillero onubense tampoco encontró ocasión de lucimiento con el primero de su lote, ante el que estuvo muy voluntarioso y con muchas ganas de agradar a sus numerosos seguidores, que comprendieron que había pocas opciones de triunfo. Aún así, el joven novillero onubense se entregó por completo en sacar partido donde no era posible y, en el último de la tarde – que causó contusiones leves al banderillero Antonio Galisteo – se tiró a matar con mucha decisión, saliendo del embroque con las taleguillas rotas y, afortunadamente, sin consecuencias para su integridad física. Y esa actitud de Emilio Silvera llegó a los tendidos que pidieron la oreja que paseó al término del festejo entre la satisfacción de los espectadores que habían quedado satisfechos de la entrega del novillero.
En esta ocasión, las malas condiciones ofrecidas por los novillos de Juan Gallardo se llevaron casi todas las ilusiones de la terna actuante y, especialmente, de los muy escasos espectadores que, sin embargo, salieron satisfechos con las actuaciones de los dos toreros choqueros, quienes se entregaron, a pesar de las adversidades que habían encontrado con el ganado, por completo para satisfacer a sus seguidores. Vicente Parra
domingo, 24 de enero de 2010
LITRI ALTERNATIVA A OTRO CHAMACO
LOS ARTISTAS NO DIERON LA TALLA
sábado, 9 de enero de 2010
Historia de la reinauguración de la Merced (2) Año 1984
Vicente Parra nos sigue deleitando con la historia de la Merced, detalles, datos, memoria y cariño. Litri, el torero de Huelva, Pepe Luis casi de Huelva, mi Curro, arte en estado puro, nuestro Silvera, único que sigue en activo, Salvador Ortega, el príncipe Sandín, el primer alumno que se matriculó en la escuela taurina de Madrid.. Por cierto, las fotos les van como a un Cristo dos pistolas, tendré que esmerar, agradecería colaboraciones.. En fin vamos con los dos primeros festejos de la reinaugurada plaza de toros de Huelva.
Una vez más volvió a sonar el pasodoble Manolito Litri para que las cuadrillas hiciesen el paseíllo. Miguel Báez Litri estrenaba un precioso terno corinto y oro; Curro Romero lucía un elegante verde con remates en negro mientras que Pepe Luis Vázquez se enfundó un traje azul y oro. Los tendidos se cubrieron en algo menos de sus tres cuartas partes.
Nada más romperse el paseíllo, saltó a la arena el presidente de la Tertulia Litri, Alfonso Robles Raggio, quien sacó al tercio a José Luis Pereda García para que recibiera el homenaje de los aficionados por su decisión de remodelar tan histórico coso. La ovación del público fue de gala y el impulsor del proyecto, muy emocionado por ese inesperado reconocimiento, se sintió recompensado por el esfuerzo realizado y por ver cumplida tan grandiosa ilusión.
Y salió Juanillo, marcado con el número 83 y con 470 kilos en sus lomos, negro y del hierro de Jandilla. Luis González sería el primero en ofrecerle el capote mientras que Ambrosio Martín fue el primero en picar. Con él, Litri no pudo alcanzar el éxito deseado por cuanto el animal, gazapón y con escasas fuerzas, no se prestó al lucimiento entre el desencanto de los espectadores que, en todo momento, prestaron su apoyo al torero que había llevado a cabo un gran esfuerzo para estar en el ruedo en esta jornada tan emotiva. Sin embargo, el veterano maestro se sacó la espina en el cuarto, con el que, en gesto de orgullo, estuvo en la línea habitual para, con su toreo de siempre, enloquecer a sus paisanos quienes se rindieron y le concedieron las dos orejas en las que hubo mucho de sentimentalismo y de generosidad por el esfuerzo realizado.
Quien dejó los mejores momentos de la tarde fue Curro Romero por cuanto en su primero bordó el toreo con el capote, poniendo al público en pie tras lancear parsimoniosamente a su oponente y cerrar la serie de verónicas, lentas y armoniosas, con una gran media verónica. Tras volverse a lucir en el quite, cuando el camero tomó la muleta los tendidos sabían que iba a suceder algo grande y así fue por cuanto Curro Romero creó una portentosa faena con ambas manos llena de una bella plástica inigualable. Para él fue la primera oreja de la nueva historia que empezaba a escribirse en la plaza. Con el quinto, otro animal que no sirvió, estuvo muy torero pero sin poder brillar aunque, en los tendidos, quedó el regusto del buen quehacer del torero camero.
A Pepe Luis Vázquez le tocó el lote de la tarde, especialmente el que hizo tercero, un gran toro, ante el que el sevillano estuvo bien a secas pero por debajo de las condiciones del astado. A lo largo de su trasteo hubo momentos de mucha calidad para componer una magnífica faena que llegaría al público que, con generosidad, le premió con las dos orejas. En el que cerró plaza, otro gran animal, Pepe Luis estuvo bien a secas cuando pudo haber aprovechado la ocasión para dejar constancia de su arte. Aún así, y dado que la tarde estaba enrachada, se le concedió otro apéndice, propiciando la salida a hombros junto al maestro Miguel Báez Litri mientras los aficionados seguían hablando de Curro Romero, cuyo aroma había impregnado esta histórica tarde.
EMILIO SILVERA Y SALVADOR ORTEGA, CARA Y CRUZ
La novillada programada trajo las dos caras de la moneda. Por un lado, el rotundo éxito del joven novillero Emilio Silvera, que cortaría el primer rabo de la remodelada plaza, y, por el otro, la grave cornada sufrida por el veterano Salvador Ortega, quien, tras unos años de ostracismo, soñaba con reverdecer viejos laureles, pero el percance le hizo despertar.
El festejo, pese a ese desagradable incidente, fue espectacular. Y, para ello, contribuyeron los novillos de Soto de la Fuente, con una magnífica presentación, extraordinaria trapío, y de un excelente juego dadas sus condiciones de bravos, encastados y nobles. Por ello, al finalizar el festejo, tuvo que saludar desde los medios el mayoral de la ganadería.
No fue la tarde de Salvador Ortega que no pudo con sus encastados oponentes y con su larga ausencia de los ruedos, por lo que, a lo largo de su actuación, las dudas, algún que otro susto y la falta de respuestas atinadas hicieron que su no estuviese acompañado del éxito soñado en esta su vuelta a los ruedos. La fortuna no le acompañó durante todo el festejo y, en el cuarto de la tarde, cuando lo pasaba de muleta fue cogido y en la enfermería se le apreció una herida contusa de seis centímetros de longitud y ocho de penetración en el muslo izquierdo, que seccionó aponeurosis y masa muscular en dirección hacia arriba, y contusión en el abductor mayor. Tras ser operado por el doctor Rafael Sancho D’Herbe, fue trasladado a la Residencia Sanitaria.
La afición onubense tuvo la oportunidad de disfrutar con un incipiente Emilio Silvera que redondeó una gran actuación, con momentos sublimes, preñados de arte y valor. Dejó retazos de gran torero, con una técnica insuperable y la facilidad que tuvo para conocer las cualidades de sus dos oponentes. Dentro de su amplia labor muleteril, los mejores momentos los alcanzó cuando toreó al natural en el mismo platillo de la plaza y el prodigioso remate del pase de pecho que hizo enloquecer a los tendidos. De ahí que, al concluir con su primero de dos pinchazos, le concedieran dos orejas, trofeos que aumentaría con el rabo del que cerró plaza, durante el que entusiasmó a los tendidos que se rindieron ante las buenas maneras del torero onubense, al que vitorearon antes de salir del coso a hombros de un numeroso grupo de partidarios, que habían disfrutado con su actuación y empezaban a vaticinar sobre un futuro prometedor.
Y lo hizo acompañado del madrileño Lucio Sandin, que se presentó muy cuajado. El joven diestro hizo un toreo clásico y parsimonioso, conectando fácilmente con el público, al que le ofreció varias series con ambas manos de magnífico trazo y dejando estela de su calidad. Fue volteado por el primero de su lote y, en la enfermería, se le apreció contusión en el tórax y un puntazo en el muslo izquierdo, lesiones que no le impidieron continuar la lidia para alcanzar un gran triunfo y conquistar una oreja a cada uno de sus oponentes.
Fue una gran tarde para la afición, aunque le quedase el amargor de la cogida de Salvador Ortega, pero tanto Lucio Sandin como Emilio Silvera hicieron disfrutar a los espectadores que salieron del coso muy satisfechos, especialmente con la labor del choquero.
viernes, 8 de enero de 2010
Vicente Parra nos recuerda. 1984, el año de la esperanza.
Vicente Parra, tras un arduo trabajo de documentación, nos relata la historia, desde la reinauguración hasta nuestros días, de la Plaza de Toros de Huelva, ahora La Merced.
Empezaremos a publicarla en tramos. Hoy las previas y el año 84
Como en tantas otras ocasiones, la ciudadanía onubense dejaba escapar otra oportunidad para realzar sus cosas. Así ha venido ocurriendo desde tiempo inmemorial y, en los últimos tiempos, tenemos innumerables ejemplos de acontecimientos que, pese a su trascendencia histórica, han pasado sin pena ni gloria hasta tal punto que la mayoría de los onubenses ni siquiera se han enterado de lo acontecido.
¿Qué recuerda los fastos conmemorativos del V Centenario del Descubrimiento de América?. Pocas personas podrán enumerar que ha quedado de aquella celebración. ¿Qué nos legó el I Centenario del nacimiento del fútbol en España o la celebración del I Centenario de la creación del Real Club Recreativo de Huelva? Y, así, se podrían enumerar otros muchos acontecimientos vividos en los últimos años que, desgraciadamente, pasaron sin contar con la atención de los onubenses.
Estos hechos hubieran acontecido en otros lugares, las celebraciones hubieran sido multitudinarias y de las mismas habrían quedado múltiples recuerdos; pero, en Huelva, las cosas pasan porque tienen que suceder y las vivimos durante unos instantes para, inmediatamente, pasar al baúl de los recuerdos como si aquí no hubiera sucedido nada.
Recientemente, hemos vuelto a vivir una situación similar con la conmemoración de las bodas de plata de la reinauguración de la plaza de toros de la ciudad que, en la actualidad, lleva el nombre de La Merced. Y la celebración ha pasado sin dejar poso alguno, pese a que, con anterioridad, se habían barajado muchos proyectos que, a la hora de la verdad, quedaron en el olvido, como suele acontecer en Huelva.
La conmemoración quedó en un homenaje privado al impulsor de la idea, José Luis Pereda García. Y nada más, cuando se podían haber llevado a cabo numerosas actividades que hubieran servido, al menos, para dar realce a la importancia de la fecha que, a escasas fechas, ya ha quedado en el olvido de la mayoría de los onubenses.
Para tratar de dejar un hito de esa conmemoración surge esta obra, en la que se trata de ofrecer una historia de todos los festejos que, a lo largo de estos años, se han celebrado en la plaza de La Merced, ofreciendo muchos datos de interés, algunos de ellos desconocidos por el gran público, otros que servirán para corregir algunos errores que, a lo largo de los años, se han ido acumulando y otros que también, al mismo tiempo, servirán para que muchos que, por razones de edad, no hayan vivido esta época puedan acerarse a la historia viva del taurinismo onubense.
Todo cuanto se ofrece a continuación es el resultado de las notas tomadas a lo largo de todo este tiempo por uno de los dos únicos informadores taurinos que, afortunadamente, hemos cubierto todos los festejos celebrados en el ruedo choquero en estos veinticinco años. Son los datos elaborados para, posteriormente, ofrecer la información demandada a los diferentes medios en los que se prestaba servicios profesionales. En mi caso, fundamentalmente, la Agencia EFE, que siempre ha sido difusora de todo cuanto ha sucedido en estos festejos.
La única pretensión que tiene esta obra es dejar constancia de tantos años de historia en el principal ruedo de la provincia de Huelva para que la historia no se pierda con tanta facilidad como hasta ahora, por desgracia, ha venido aconteciendo.
1.984: LA TEMPORADA DE LA ESPERANZA.
La travesía del desierto que había padecido la afición taurina onubense pudo culminarse con la reinauguración de la plaza de toros que fue rebautizada con la denominación de La Merced. Fijada la fecha del 29 de julio, la empresa propuso una amplia cartelería, con un total de ocho festejos en los que se incluían algunos de carácter torista, algo inusual en Huelva por cuanto, en los últimos años, se había convertido en una plaza cómoda, y a la que gustaban venir las figuras del momento que se encontraban con un ganado a modo.
En la amplia cartelería destacaba, por encima de todos los demás, un nombre, el de Miguel Báez Litri, quien, haciendo honor a su dinastía y a la tradición, posibilitaba que un hombre de la Casa estuviera, una vez más, en el momento preciso de la historia taurina de la ciudad. Si su padre estuvo presente en la tarde del 5 de septiembre de 1.902 cuando se inauguró esta plaza y él mismo, abandonando su voluntario retiro, también fuese el primero en actuar en la inauguración de la, ahora en desuso, Plaza Monumental, era lógico que el torero onubense, pese a su edad y a los años de inactividad, hubiera aceptado el honor de abrir estas nuevas instalaciones.
Y, junto a Litri, la empresa tuvo a bien acartelar a los toreros y novilleros onubenses en liza en esos momentos, además de ofrecer la alternativa a una de las grandes esperanzas que tuvo la afición local pero que, por las circunstancias del toro, se habían evaporados. Era el caso de Sebastián Borrero Chamaco II, aquel que, década y media antes, había encandilado no sólo a sus paisanos sino a todo el taurinismo nacional. Con ocasión de la reinauguración del coso de su tierra, Sebastián decidió dar de nuevo el paso adelante y, primero, tomar la alternativa y, posteriormente, seguir. Aunque, desgraciadamente, su nueva etapa fue muy corta porque el torero, maduro en edad, ya había perdido sus ilusiones.
Además, estaba incluido Curro Torres, el único matador onubense en activo en aquellos momentos, así como los novilleros Salvador Ortega y Emilio Silvera, siendo éste la nueva esperanza del taurinismo local. Por tanto, en esta primera feria, la empresa había apostado fuerte por el localismo, algo que había que agradecer por cuanto parecía que iba a satisfacer los deseos de los aficionados onubenses, siempre tan entregados a sus toreros.
Pese a la efeméride y a la presencia de muchos nombres choqueros, la afición onubense se mantuvo en el letargo en el que se había sumido tras las retiradas de Miguel Báez Espuny Litri y Antonio Borrero Morano Chamaco y no respondió como cabía esperar. Ni siquiera la apertura del coso y la presencia del maestro Litri fueron suficientes para que los graderíos se llenasen como ambos acontecimientos merecían. Es más, con el transcurso de los festejos, la entrada fue decreciendo y, alguna que otra tarde, apenas hubo público en los tendidos.
Parecía como si la afición onubense había perdido, pese al pequeño espacio de tiempo transcurrido desde el cierre de la Plaza Monumental, sus ganas de acudir a presenciar festejos taurinos y su pasión por los toreros onubenses, aunque cabía esperar que, con la puesta en funcionamiento del coso y la celebración de festejos, la afición onubense reverdeciera y volviera a tener el auge con el que había contado años atrás y, de manera especial, con sus toreros.
LOS ACTOS INAUGURALES
Desde semanas antes de la fecha de la reinauguración del coso, la empresa se encargó de publicitar el acontecimiento que, en principio, pareció levantar cierta expectación, aunque, posteriormente, no se tradujo en la respuesta tan esperada por todos. Como suele ocurrir tantas veces en la ciudad, muchas palabras y muy pocas nueces. Todo el mundo hablaba de toros, de los carteles, de la alegría de volver a contar con una plaza pero, a la hora de la verdad, fueron pocos los que decidieron dar el paso adelante y vivir en primera persona los hechos que se sucedieron en aquella semana.
Hubo una multitudinaria presentación del proyecto y de los carteles que componían la programación ferial que, en principio, fue muy bien acogida por el taurinismo onubense. Se ofrecieron facilidades para adquirir las localidades y para desplazamiento de los aficionados de las distintas localidades de la provincia. Sin embargo, y por desgracia, la respuesta no fue tan positiva como cabía esperar.
La Tertulia Miguel Báez Litri dio un paso adelante para engrandecer la feria onubense y, con ocasión de esta reinauguración, inició el Pregón Taurino. Y, para esta primera ocasión, tuvo en otro torero onubense, Juan Posada, el encargado de cantar y contar cuanto se esperaba sucediera en nuestra ciudad. El maestro Posada, ahora dedicado al periodismo taurino, pudo sacarse la espina de no haber toreado nunca como matador de toros en su tierra y, aunque fuese desde un atril, retornó a su plaza en una emotiva intervención.
El día fijado para la apertura de la plaza se había programado, para el mediodía, una serie de actos, que se iniciaron con la recepción de las primeras autoridades e invitados y seguir con la celebración, en el mismo ruedo, de una Misa, oficiada por los sacerdotes José María Roldán y Francisco Girón, tras la que se celebró la bendición de las diversas instalaciones del remozado coso.
Concluida la ceremonia, en el pasillo de acceso de la Puerta Grande, se llevó un acto muy emotivo por cuanto dos entidades taurinas, la Tertulia Miguel Báez Litri y la sevillana Peña El Toro, quisieron sumarse a la efeméride con la erección de sendos azulejos con las imágenes de la Virgen de la Cinta y la Virgen del Rocío, ante los que los presidentes de ambas instituciones, Alfonso Robles Raggio y Juan de Dios Pareja-Obregón, ofrecieron sendos ramos de flores.
La jornada concluyó con un almuerzo ofrecido por la empresa y que tuvo como marco la Hacienda Santa María de La Rábida y en el que se dieron cita muchas personas, brindándose por los futuros éxitos del coso que, horas más tarde, iba a ponerse a disposición de la afición taurina.
Todo estaba dispuesto para que la casi centenaria plaza de toros de Huelva volviese a la actividad. Habían pasado casi ochenta y dos años de su inauguración y, remodelada, abría de nuevo sus puertas.
Y, como en tiempos añejos, de nuevo la banda que amenizaría el espectáculo hacía el pasacalles desde la Plaza de La Merced hasta el coso taurino entre la admiración de cuantos acudían a presenciar el festejo y de los vecinos de la zona que se apostaban en los balcones para seguir este cortejo musical.
Sigue....













